Han pasado más de 48 horas del envío de mi burofax al Dr. Máximo A. González Jurado solicitando formalmente las pertinentes disculpas y que se retiren todas las referencias a mi persona y actividad profesional del desafortunado informe titulado “Dossier de Prensa: la verdad sobre las doulas”, publicado el pasado lunes bajo el auspicio y autoría del Consejo General de Enfermería. En esta moderna versión de “cazas de brujas” disfrazada bajo el encabezado de “informe” (por cierto plagado de errores, de contenidos y datos imprecisos cuando no directamente falsos!) se están vulnerando no solamente mis derechos de autor y de imagen (al publicar sin permiso e impropiamente parte de una publicación, una foto y un “pantallazo” con nombre y logo de mi primera y caduca página web!), sino que se violan mi prestigio y honor profesional. Afortunadamente para todo ello hay remedio; errare humanum est y tenemos derecho a disculparnos y a rectificar! O a pagar las consecuencias previstas por la Ley.

Para lo primero me temo que ya es tarde, Señor González Jurado. No he recibido noticias suyas desde la entrega de mi comunicado. Mientras tanto el informe ha sido divulgado a “bombo y platillo”, ha circulado por todos los medios de comunicación y por las redes sociales. Me resultan inaceptables y mezquinas la difamación de categorías enteras de profesionales y las generalizaciones por medio de acusaciones ofensivas, carentes de datos y fuentes fiables, así como sus fines de naturaleza dudosa y tendenciosa. Sin embargo, más que la difamación a mi persona y profesionalidad me indigna el informe por representar una clara OFENSA a la inteligencia de la MUJER!

Las mujeres no somos, ni aspiramos a ser tan fácilmente manipulables como el informe que Ud. firma presupone, ni tan obedientes como se pretende desde la institución sanitaria patriarcal y androcéntrica que Ud. representa. ¿De verdad se está pensando y pretendiendo que las mujeres DEBAN concebir, gestar, parir, alimentar y criar según las normas establecidas por un colegio o una categoría profesional (que aún en el siglo XXI carece lamentablemente de un Colegio Profesional propio)? ¿Desde cuándo y dónde se ha visto que una persona -ciudadana de un país democrático- está obligada a seguir unas directrices determinadas en su vida íntima, en su sexualidad, su parto, su (auto)cuidado, su SALUD? Estoy segura que el mensaje subyacente al informe no quiere ser la perversa insinuación que las mujeres no somos lo suficientemente capaces, listas y libres de ir elaborando decisiones informadas y responsables acerca de nuestra salud, eligiendo medios y profesionales de nuestra preferencia para orientarnos según nos sintamos más cómodas y mejor atendidas. Hablo de derechos humanos fundamentales.

Es sabido que en todas las categorías hay profesionales más o menos honrados, así como existen personas honestas o deshonestas. También hay representantes del estamento médico tristemente involucrados en tramas de corrupción, como es notoriamente su caso. Es evidente que la ética y el rigor no son lo suyo Señor González Jurado, y también queda obvio que le salió “el tiro por la culata”, ya que en primer lugar el informe está perjudicando seriamente la imagen y la reputación de la institución que Ud. (aún) representa.

Así que, Señor González Jurado, desde aquí le ruego ya no solamente sus disculpas y la retirada del infame informe, sino directamente le ruego su dimisión. Sería quizás la muestra de la última pizca de ética y coherencia que podría salvarle la cara por algunos instantes de vida pública y mediática.

Ya poco importa saber por qué, para qué o cómo terminé en esta “hoguera mediática”.

No obstante informo que soy psicóloga licenciada por la Freie Universität de Berlín, homologada en España por el Ministerio de Educación y Ciencia, colegiada por el Colegio Oficial de Psicólogos de las Islas Baleares con nº 1227 y Psicóloga General Sanitaria según la Ley 33/2011 de 4 de octubre. Cotizo y pago mis impuestos como autónomo, siendo actualmente directora de un Centro Sanitario Polivalente, reconocido por la Consejería de Salud de las Islas Baleares (nº Reg. 3900). Investigo y me especializo en psicología perinatal en la última década, siendo una de las psicólogas pioneras en la práctica clínica y en la difusión de esta rama de la psicología en España. Desde el año 2000 soy docente para profesionales del ámbito sanitario y socio-educativo en España, Europa y América. Soy autora de diversas publicaciones en revistas especializadas y de divulgación. Soy madre y tengo una familia que me quiere y me apoya. He aprendido en esta vida de personas admirables y de profesionales que merecen todo mi respeto y gratitud; entre ellos se encuentran psicólog@s, matronas, doulas, médic@s, terapeutas, campesin@s, periodistas, artistas de la vida…

¿Piensa Ud. que aún puede quedarme tiempo para ejercer de doula? ¿Cree Ud. que pueda tener necesidad de ofrecer y cobrar servicios profesionales ajenos a mi profesión? Afortunadamente no, Señor González Jurado. Mi profesión me proporciona una enorme satisfacción y me permite una vida suficientemente digna. Ha sido un regalo y un privilegio enorme poder ser testigo del nacimiento de las criaturas de alguna amiga o mujer que me pidió estar a su lado en un momento tan único y especial. Nunca se me ocurrió cobrar por ello. Sencillamente porque no he estado trabajando, considerando que debería haberle quedado claro que atender partos no es mi profesión.

En resumidas cuentas, Señor González Jurado: con el informe, con las mujeres y conmigo se ha equivocado.

Haga el favor de retirarse.

Necesitamos hoy más que nunca seguir trabajando CONJUNTAMENTE para que las personas puedan descubrir, desarrollar y fortalecer recursos propios y auténticos para tomar decisiones informadas y responsables, actuando y viviendo desde la confianza los procesos de salud, sin ser relegadas a pacientes víctimas de luchas de poder originadas por el miedo y la ignorancia, tan perjudiciales para la salud, la buena convivencia, así como la calidad y calidez de las relaciones humanas.

Atentamente,

Gabriella Bianco