El Presidente del Govern Balear, inspirado por el aire de la pasada primavera, ha decidido que el alumnado de ses Illes deberá ser poliglota si o si y sin perder más tiempo. A partir de este curso escolar está previsto anglonizar al alumnado de pi a pa. El imaginario político alcanza la idea que el 30% de los contenidos curriculares se deberán impartir desde ya en inglés, un 30% en castellano y un 30% en catalán.

Y lo más sorprendente es que este disparate no tiene aparentemente ni directamente nada que ver con la pasión del Sr. Bauzá por el idioma de Shakespeare, ni tampoco con la imagen deplorable que transmite España frente al mundo por la boca de sus políticos y representantes. Este repentino cambio en la realidad educativa de los niños baleares parece tener que ver más bien con una guerra lingüística y política cuyas víctimas -en primera línea- serán justamente ellos, los niños, como en cada guerra que se respete.

Como mamá expresé mi preocupación por el futuro del proyecto escolar y el de los niños en una conversación con la maestra de mi hijo a final del curso pasado. Pregunté como el profesorado tenía intención de afrontar una situación que me parecía (y me sigue pareciendo) anacrónica y descabellada. Recibí comprensión por mi desconcierto: la realidad lingüística del profesorado en activo no garantiza actualmente un nivel de inglés que pueda satisfacer la exigencia de la Consellería d’Educació. Muchos maestros no hablan inglés y quien lo domina no suele tener un nivel suficientemente fluido, que permita impartir su materia en este idioma. ¡Y ni pensar que para el TIL (Tratamiento Integrado de Lenguas) se contrataría profesorado “nativo”! Posiblemente se le ofrecerá a los maestros, en algún momento, un cursillo de inglés para “ponerse al día”.

Pasé el verano esperando alguna comunicación por parte del colegio. Hace poco más de dos semanas empezaron a llegar “rumores”, luego comunicaciones a través de las redes sociales acerca de reuniones de sindicatos, docentes, APIMAS. Recién hace unos días empezaron a circular convocatorias a reuniones y solicitudes de apoyo al profesorado en «su protesta», que personalmente considero legítima, aunque hubiera deseado que fuera «nuestra» y diversamente articulada. 

Pasé el verano imaginando mi hijo en la clase de matemáticas sin comprender el “inglés”, ni aprendiendo las matemáticas impartidas en “inglés” o –año tras año- aprendiendo spanglish, con el cual haría luego el ridículo frente al mundo mundial. También pensaba en mis intentos para que des-aprendiera “inglés” y re-aprendiera el inglés…una auténtica pesadilla.

(c) Gabriella Bianco

(c) Gabriella Bianco

Y todo este balagán porque parece que a nuestro Presidente no le gusta el catalán. Que mala pata, oye.

Para los amantes de las lenguas resulta muy difícil comprender la necesidad de convertir la educación en el campo de (viejas) batalla(s), aquellas que dejan intuir heridas aún sangrantes en las almas heridas de los supervivientes y su descendencia.

El haber tenido la oportunidad de estar rodeada de personas de distinto origen e idiomas ha estimulado desde siempre mi curiosidad por las lenguas y las culturas que estas transmiten. Y el gozo de leer una poesía en su auténtica música, de poder viajar y conversar con la gente en su idioma han sido mi motivación a la hora de a aprender cada una de las lenguas que domino y ver mundo. Pero ni el bilingüismo ni el dominio del inglés se consideran aquí y ahora una riqueza, ni una abertura al mundo. Aquí y ahora se lucha por el poder.

Hoy, en Baleares, ha sido el primer día del curso escolar 2013-2014. Como en junio, seguimos con muchas dudas, miedos e inseguridad. Me cuentan que “huele a viejos tiempos”, aquellos que yo no conocí (y no exactamente por ser demasiado joven).

Finalmente parece ser el año en el que todo el mundo aprenderá inglés a la velocidad de la luz. Y los más listos tendrán aún la posibilidad de solicitar la beca Ann Bottle para un viaje de estudio, con suerte en un país anglófono!

Esta mañana, en el cole, todo el mundo parecía estar…todo, menos sereno y feliz.

Hablar catalán daba la sensación de sentirse arropado, cómplice, insider. Quien no sabe hablarlo o no lo entiende podía palpar la sensación que mejor sería no hablar mucho…que el horno no está para bollos, ni el día para bromas!

Los niños estaban excitados por volver a encontrarse tras las más largas vacaciones de verano de Europa. Los niños no discriminan, ni juzgan: cada uno saluda en el idioma que le surge desde el alma en cada momento. Los niños se ríen, saltan y se abrazan en catalán y en castellano y tan felices, como en el curso pasado y en el antepasado…

Los padres parecían expectantes, deseosos de saber “como seguiría el plan» a partir del lunes. Los maestros -todos rigurosamente en camiseta verde- transmitían tensión y la sensación de tener prisa…imagino que les resultaría difícil fingir alegría y traducirla en acogida, con el fin que los niños se sintieran bienvenidos en su primer día de curso.

El cole estaba preparado: carteles, eslogan, lazos, palabras contundentes.

Avui no és un día normal ha sido el lema de hoy.

La huelga será indefinida, ergo: hasta que se pueda sostener…pero habrá servicios mínimos, ergo: patio (y la consiguiente recuperación y «corre-corre» por el «tiempo perdido» hacia final de trimestre). Los padres sostendremos el profesorado en esta cruzada en contra de Consellería y políticos sin prisa, ni hambre, ni miedo, ni vergüenza, ni sentido común.

Un niño bajó la mirada cuando su nueva maestra le hizo notar –en el bullicio de la entrada a clase- que le faltaba material…Un papá intentó mitigar el impacto del momento con una sonrisa y un «bueno, es que hoy…¡no es un día normal!».

La respuesta de la maestra ha sido inmediata: «Para nosotros no. Para los niños si».

Va a ser que tiene razón la Consellería d’Educació, que sostiene frente a todos los medios de comunicación que “los alumnos se han incorporado a las aulas con absoluta normalidad”.

Todavía me estoy preguntando que querría decir la maestra…y sigo con el corazón en un puño pensando en aquel niño, tratando de ponerme en su lugar, pensando en como se debió sentir, preguntándome como recordará su primer encuentro con su nueva maestra, en su primer día de cole…

Petitó…

Cuando una Ley es injusta, lo correcto es desobedecer. (Mahatma Gandhi)